Capítulo 33.
La humana se movía por el lugar murmurando cosas que no terminaba de entender. Algo sobre que “solo en los brazos iba a tardar una eternidad”. Parecía hablar sola mientras revolvía frascos y toallas. Luego fue hacia una caja en el rincón y regresó con una sonrisa tan amplia que me dio desconfianza.
—Sal de ahí, debemos comenzar con el tratamiento —dijo.
Salí del agua despacio, dejando que las gotas resbalaran por mi piel. Entrecerré los ojos, sin decir una palabra. No necesitaba hacerlo. La hum