Ese golpe me toma por sorpresa, pero a la vez me llena de ira y desconcierto porque según me ha dicho que le importo, pero no se nota. Sin embargo, al instante unas fuerte ganas de ponerle un alto y darle una lección llegan a mí. Tengo la manera perfecta de hacerlo.
—Perdone a ese hombre, me diste una lección me dices que te importo y todavía haces esto ahora, si sacaste boleto —declaró con ira.
—¿A qué te refieres con eso? —pregunta un poco confundida.
—En pocas palabras, no pararé hasta t