LÍA
El corazón me dio un brinco cuando vi el nombre en la pantalla. John Douglas. Ese hombre tenía la habilidad de helar la sangre con solo aparecer en mi radar. Contesté con un pulso tembloroso, y Dalton, apenas escuchó el timbre, ya estaba a mi lado, tenso como un resorte.
— ¿Hola? —Mi voz salió débil, aunque en el fondo era pura estrategia.
Del otro lado, la voz de John llegó suave, melosa, con ese tono que disfrazaba cortesía cuando en realidad goteaba veneno.
— Lía —. Dijo con un dejo de fa