LÍA
Despertar en brazos de Dalton era como caer en una nube suave y cálida, lejos del mundo y de todos los peligros que habíamos dejado atrás. La luz de la mañana se colaba entre los ventanales, pintando la habitación de un dorado suave. Lo primero que sentí fue su respiración tranquila en mi cuello, su brazo rodeando mi cintura y su pierna atrapándome como si no pensara dejarme escapar jamás.
Me tomé mi tiempo, disfrutando ese momento y llegué a conclusión de que mis días serían así de increíbl