De repente, sus ojos se enfocaron en los de Serena, borrosos y húmedos por las lágrimas. Su ceño se frunció al ver a su prima en ese estado. Maldiciendo, Daniel se apartó un poco, observando cómo Serena se alejaba, desapareciendo en cuestión de segundos. Con la mano sobre los ojos, intentó calmar la confusión que se apoderaba de su mente. La combinación de alcohol y emociones lo estaba afectando con fuerza.
Se apoyó contra la barandilla de las escaleras, sintiendo cómo la cabeza le daba vueltas