Intentó conseguir acceso a sus labios de nuevo, pero Serena siguió riendo y volvió a empujarlo, curveando la cabeza para evitarlo. No tardaron en salir y Daniel estalló en carcajadas también, rodeándola de la cintura por algunos segundos.
Siguieron caminando y Serena se detuvo cuando detectó a un hombre sentado en medio del escenario, cantando y sosteniendo una guitarra en su mano, con toda la gente reuniéndose a su alrededor, sonrió, aplaudiendo unas cinco veces.
—Canta muy bonito, ¿verdad?
Vo