—¿Tres semanas? —preguntó Daniel, su tono de voz reflejando su confusión—. No recuerdo que hubiera pasado tanto.
—Me gusta contar los días desde que empezamos nuestra relación. Es más, lo tengo marcado en mi calendario.
¿Marcado en su calendario? No entendía por qué haría eso, le parecía algo muy tonto de hacer. Daniel se mordió el labio inferior y le pasó dos dedos por el lado lateral de su ruborizado rostro, deslizándolos por la curva de su cuello sin responder. Realmente no le importaba.
Ser