Dejó que el líquido vidrioso cayese libremente sobre ambas copas y tomó asiento, todavía sonriendo al centrar su mirada en su rostro,
—Serena, quiero decirte algo..
—¿SÍ?
Sus labios se entreabrieron para continuar con lo que había planeado, pero cuando los ojos de Serena se posaron sobre los suyos, sintió que estaba perdido. Todo, absolutamente todo lo que había repasado en su mente durante las últimas semanas, desapareció de inmediato y en su lugar apareció un creciente nerviosismo, que empeza