Notó cómo el vaso de vidrio se despedazó contra la mesa, los tenedores cayeron al suelo y sus expresiones aterrorizadas salieron a florecer al verlo así: con la camisa desabotonada y sucia, el sudor cayendo por todo su cuerpo, sus poros expulsando alcohol por todas partes, el cabello desordenado y sucio y sus ojos rojos y vidriosos flameando intensamente de ira.
—No me voy a casar ahora ni nunca con ella, ¡me tienen hasta la mierda con esto! ¡Hasta la mierda, no tienen idea de cuánto me están j