-¿Podemos hablar en un lugar donde no nos interrumpan? -preguntó Tilza.
Santiago estaba en shock, era tanta su estupefacción, que no conseguía asimilar la situación. Se preguntó de qué estaba hablando esa mujer. Su cerebro trataba de procesar la información sin conseguirlo, o tal vez no quería, se negaba a creer que algo tan magnifico como su novia, pudiese provenir de las entrañas llenas de alquitrán de Tilza. Debía haber algún error, no podía ser, no podían estar hablando de la misma persona.