Andrés le habló de marcas de perfumes, de tiendas de camisas, entre otras cosas, pero tras
escucharlo hablar, ella ya tenía algo en mente. Caminó hacia una joyería en busca de un reloj, quería envolver esa muñeca en algo que él pudiese usar a diario.
Christina escogió un modelo bastante masculino, que, por un momento, al ponérselo sobre su propia muñeca, pensó que era excesivo. Después recordó que para las dimensiones físicas de Santiago era bastante acertado. Él era de muñecas gruesas, por lo