Se preguntaba cómo rayos llegaba ahí, era como si lo marcase de esa manera. Su refrigerador también había mutado, pasando de ser un dispensador de agua y frutas, a tener
contenedores con comida casera. En la mesa de noche había cremas, velas aromáticas y libros. El mesón del baño dejó de estar casi vacío al llenarse de cosméticos. Lo hacía feliz ver el cepillo dental morado en el vasito junto al suyo y ese cuerpo lechoso durmiendo profundamente entre sus sábanas los fines de semana.
La extraña