A Santiago le gustaban las féminas con temple, que no se dejasen intimidar y que se condujesen con mucha propiedad y educación. Le gustaban las mujeres desenvueltas, prácticas, juguetonas, capaces de hacer diferentes actividades siempre con clase. Por lo que, impresionado por Christina, retornó al partido.
El segundo tiempo trascurrió de forma más pausada, o al menos, así lo percibió Christina que estaba impaciente por besarlo. Seguía molesta por estar llena de cerveza, aunque había logrado l