Santiago se detuvo y arrugó la cara en una expresión de repugnancia.
-¿Cómo qué? -preguntó molesta, frunciendo el ceño.
Christina estaba segura de que le diría que como una puta o como una zorra, pero en cambio, le dijo algo mucho peor.
-Como Tilza.
Santiago se calló y negó con la cabeza... Una parte de sí, se creía con derecho a decir todo
aquello, mientras que la otra, sentía que debía aguantar todo lo que ella quisiese decirle, sufrir porque se lo merecía por el trauma que le había ocasionad