-Hola, Sombra, ella es Christina -saludó él, con mucha tranquilidad, a un perro azabache que lo recibía ladrando-. Es el perro del vecino, a veces viene a jugar conmigo -explicó al notar cómo ella se aferraba a su brazo aterrada, el perro buscaba acercarse-. No te va a hacer nada, es manso -agregó palmeándole la cabeza al animal.
-Pues no parece, se ve muy malo.
-No, créeme, es inofensivo, igual no te dejes llevar por las apariencias, quien parece más
dulce es quien puede hacerte más daño. -La