El amanecer se filtraba por los ventanales destrozados del ático, pero ya no traía paz. El cristal roto bajo sus pies crujía como huesos mientras Valerius se acercaba a una consola de mando que aún funcionaba entre los escombros. Amelia y Julian la observaban desde las sombras, su conexión vibrando con una mezcla de cansancio y adrenalina post-combate.
—El Archon no está en este mundo —dijo Valerius, sus dedos moviéndose con rapidez sobre los paneles holográficos—. Lo que visteis a