113. Latidos Inesperados
El vértigo la sacudió tras la salida de James y Amelia. Se aferró al banco, intentando estabilizarse, pero la náusea ascendió con violencia, cerrándole la garganta. Apenas tuvo tiempo de correr al baño antes de inclinarse sobre el inodoro.
El frío del suelo le caló las rodillas mientras las arcadas la sacudían, su cuerpo convulsionando bajo el esfuerzo. El sudor frío resbalaba por sus sienes, mezclándose con lágrimas involuntarias.
Se apoyó en el lavabo y dejó correr el agua sobre su rostro ard