114. Para la prensa
El pitido del monitor cardíaco era lo único que rompía el silencio. Monótono, inquebrantable. Cada leve variación le recordaba que Nathan aún estaba allí… y que podía irse en cualquier momento.
La UCI VIP era un espacio pulcro, clínico, con paredes insonorizadas y tecnología de punta. Un lujo que no significaba nada cuando el hombre que amaba yacía inmóvil, con la piel más pálida de lo que recordaba.
Se miró en la ventana. Apenas se reconocía. Ojeras violáceas, labios agrietados, piel marchita.