136. Reclamando el Poder
El abrazo de Nathan hizo que se tensara y el beso que recibió formó un hueco en su estómago, porque debería odiarlo. Lo odiaba. Y sin embargo, esa noche arriesgó su vida por Emma. Los cortes en su rostro eran el testimonio silencioso de la batalla que había librado por ellas.
No supo cuánto tiempo había pasado desde que llegaron, pero el carraspeo de la garganta de Jeremy la sacó de su letargo.
—Si me permiten, llevaré a la señorita a su habitación —ofreció al señalar a Emma dormida.
—Iré con u