Cuando entré a mi habitación, lo primero que hice fue dejarme caer sobre la cama.
Sentía el cuerpo pesado. No físicamente… era más bien todo lo que había pasado ese día acumulado en mi cabeza.
Saqué el teléfono casi por inercia.
Y ahí estaba, un mensaje de Marcos.
> “Llegué bien. Todo en orden.”
Solté el aire que no sabía que estaba reteniendo.
Una pequeña paz se acomodó en mi pecho. No completa, pero suficiente para no sentir que todo se desmoronaba.
Más tarde, cuando la casa cayó en es