Alexander me miró con el ceño fruncido.
—¿Mi nuevo dolor de cabeza?
No respondí. Solo sostuve el teléfono en la mano.
Eso fue suficiente para que él se impacientara.
En un movimiento rápido me lo quitó.
—Oye—
Demasiado tarde.
Sus ojos recorrieron la pantalla mientras leía el mensaje.
Su expresión cambió al instante.
Su mandíbula se tensó.
—¿Quién es Adrián?
Le quité el teléfono de la mano con calma.
—Mi ex.
Alexander entrecerró los ojos.
—¿Tu ex no era Viktor?
—Viktor no es mi único ex —respond