Me quedé mirando a Iván unos segundos más, esperando que dijera que era una broma. Que todo era un malentendido.
No lo hizo.
Así que me di la vuelta y me fui. Sin mirar atrás. Sin pedir explicaciones. Sin rogar.
Pero igual me preguntaba: ¿Me echó? ¿Así, sin más? ¿Porque me fui sin él? ¿Porque lo dejé inconsciente?
Y me dolía. Claro que me dolía. Pero si Alexander quería echarme así, sin una maldita explicación, que se jodiera. No iba a quedarme ahí parada como una estúpida esperando migajas de