Hoja por hoja. Documento por documento.
Las pruebas estaban todas ahí. Nombres. Fechas. Transferencias bancarias. Mensajes cifrados. Y fotos. Muchas fotos.
Renato en reuniones con hombres de traje oscuro. Renato estrechando manos con tipos de mirada peligrosa. Renato sonriendo como nunca le había visto sonreír. Como si fuera otro hombre. Como si el Renato que yo conocía fuera solo una máscara.
En esas fotos no estaba mi tío cariñoso. No estaba el hombre que me consoló después de la muerte de mi