No pude dormir en toda la noche.
Las palabras de Ezra me daban vueltas en la cabeza como un disco rayado.
"Algunos quieren dinero, otros venganza."
Él sabe algo. Pero ¿qué? ¿Cuánto sabe? ¿Desde cuándo?
Me incorporé en la cama. Miré la pared que me separaba de su habitación. Silencio. No caminaba. No golpeaba nada. Dormía. O fingía hacerlo.
Yo no podía ni cerrar los ojos.
Cada vez que lo hacía, veía su cara. Sus ojos enrojecidos. La botella vacía. Ese tono de voz cuando dijo "vete, Dhalia".
Como