Pelear contra una sola creatura era ambicioso y en su vanidad posible, destruiría una a una a cada creatura que se midiera contra su pequeña y misera humanidad, tendría el valor de intentarlo, pero en manada era una pelea demasiado injusta. Rodeado y sin escapatoria.
Solo, ante la furia de cinco lobos, cada uno con esa sed en la mirada por despedazar cada miembro de su cuerpo.
Habia creado su propia trampa. Embaucado por la venganza de ese maldito lobo.
—No te parece que las condiciones son des