Tras la decisión de la Diosa Luna, se organizó una fiesta en medio del bosque, con fogatas, música, y lobas casaderas bailando en medio del círculo. Vino y comida corrió sin escases, la alegría, risas y cotilleos amenizaba la clara noche.
Un par de lobas mayores se encargaron de cuidar a Karim, lo vistieron con mejor ropa y lo alimentaron apartadas del jolgorio de la fiesta.
Muchas jovencitas curiosas se acercaron a conocer y acurrucar al cachorro, se peleaban por cargarlo aunque fuera un momen