Ginevra Giovanni
Nos alejamos de la mesa de los Giovanni sintiendo el peso de sus miradas como dagas clavadas en nuestras nucas. Caminar por el salón era como atravesar un campo de minas; cada mesa era un ecosistema de poder diferente, y todos habían presenciado el espectáculo. Mikhail caminaba a mi lado con una calma depredadora, pero sus dedos apretaron ligeramente mi cintura cuando vio quién se interponía en nuestro camino. Había hombres que no sabían cuándo retirarse, y los irlandeses siemp