Mis pasos me llevaron por el camino previsto en un principio y al llegar al despacho de Mikhail ni siquiera me tomé la molestia de tocar antes de abrir la puerta y entrar como alma que lleva al diablo cerrando la puerta tras de mí con un sonoro golpe. El estruendo de la madera impactando contra el marco pareció vibrar en el aire cargado de tabaco y cuero del despacho, rompiendo la calma sepulcral del lugar.
—Te haré una sola pregunta y espero una respuesta muy sincera de tu parte, porque de eso