Ginevra Giovanni
Había pasado tres largos días alejada de Mikhail. Me había mantenido alejada tanto emocional como físicamente. Seguía preparando sus comidas y limpiándole sus heridas, pero no hablaba con él, mucho menos dormía cerca de él. Había optado por el sofá y la pequeña biblioteca como áreas de refugio, rodeada de libros polvorientos y una luz tenue que se filtraba a través de las ventanas. El aroma a madera envejecida y el suave crujir del suelo bajo mis pies eran mis únicas compañías