Ginevra Giovanni
En algún punto de la noche, mis ojos se cerraron, pesados y cansados por el sueño. Pero cuando los abrí, me pregunté si todavía seguía dormida, si aún estaba envuelta en sueños de terror que me tragaban durante la noche.
La cruda verdad era que ya no estaba dormida; estaba muy despierta, pero la oscuridad me envolvía y me tragaba como un depredador en sus fauces. Para mí, la oscuridad no solo era la ausencia de luz; era algo más, algo que respiraba, algo vivo y latente a mi alr