Isla dejó de caminar y miró la cabaña unos metros más allá. No era demasiado grande y tenía un toque rústico, combinaba a la perfección con el paisaje que los rodeaba.
Estaban rodeados de algunos árboles y el sonido de la naturaleza. El lago de Bracciano se encontraba en sentido contrario al sendero que habían tomado, pero todavía se podía una parte de él, desde donde estaban.
—¿Debería asustarme? —preguntó mirando a Horatio—. La mayoría de películas de terror comienzan así. Un hombre sexy, pe