Horatio bajó del auto y se dio la vuelta para ayudar a Isla.
—Con cuidado dulzura —dijo y le tendió la mano.
Se alegraba de estar de regreso en casa, pero iba a extrañar el hospital. Un pensamiento demasiado raro. Uno que, estaba seguro, muchos padres primerizos entenderían. La explicación, bastante sencialla. Al menos en el hospital había personas capacitadas que parecían entender a sus hijos mejor que él.
Desde que sus gemelos habían nacido, una semana atrás, no había podido relajarse. El mín