—Estás hermosa.
Isla encontró la mirada de su madre a través del espejo. Ella tenía los ojos rojos y una sonrisa enorme.
—A tu padre le habría encantado estar aquí. Aunque él se aseguró de estar aquí de todas formas. —Su madre se acercó a su cartera y sacó algo de su interior—. Esto es para ti.
Isla tomó lo que parecía el estuche de un collar.
—Adelante, ábrelo. Te va a encantar.
La obedeció y, tan pronto vio el contenido, las lágrimas se agolparon en sus ojos. No podía creerlo. No se había eq