Capítulo 15
El silencio del ascensor privado en su viaje de regreso al piso cuarenta no fue el mismo silencio asfixiante e inflamable de la mañana. Tenía una cualidad distinta, más densa y preñada de fatiga, similar al aire enrarecido que queda en un campo de batalla cuando el humo de la pólvora empieza a disiparse y los pocos supervivientes descubren, casi con incredulidad, que siguen respirando. Emma mantenía la caja de cartón gris fuertemente apretada contra el pecho, sintiendo el frío del metal galvaniz