Capítulo 13
La puerta de la sala de juntas de Vance Enterprises se cerró con un clic amortiguado y hermético que pareció succionar, de un solo golpe, todo el oxígeno del pasillo ejecutivo. Emma se quedó inmóvil detrás de su escritorio de recepción, con la espalda demasiado rígida y las manos aún sosteniendo la bandeja de plata vacía, donde hace apenas unos minutos descansaban los cafés de la discordia. Las últimas palabras de Thomas Sterling seguían flotando en el aire purificado del piso cuarenta, espesas