La mañana despertó con un silencio denso en el penthouse. Pamela giró en la cama, rozando el lado vacío que aún guardaba el calor del cuerpo de Cristhian. Desde el día anterior, no habían hablado más de lo necesario. La tensión que crecía entre ambos era como una cuerda invisible tirante, a punto de romperse.
Apenas bajó a la cocina, encontró un mensaje en el refrigerador. Un nuevo post-it con la frase: “No importa cuánta sombra exista, siempre te buscaré en la luz.” Pero esta vez, Pamela no so