La noche después de la gala parecía ofrecer un respiro, como si las luces que habían brillado en exceso por un instante hubieran finalmente cedido a un silencio más íntimo. Pamela se encontraba junto a Cristhian en la penumbra de la habitación principal de la casa; ambos, exhaustos pero unidos, disfrutaban de aquella calma frágil que pocas veces se les concedía.
Él servía dos copas de vino mientras la ciudad respiraba bajo la luna. Ella lo observaba en silencio, con esa mezcla de ternura y dese