La lluvia golpeaba suavemente los ventanales del estudio cuando Pamela abrió los ojos. A su lado, Cristhian aún dormía, con el brazo extendido sobre su cintura, su respiración tranquila contrastando con el torbellino que se gestaba en su mente. Los eventos de la gala, el regreso de Lina, las confesiones en la noche, todo se agolpaba en su pecho como un eco persistente. Pero había algo más... un presentimiento que no lograba apartar.
Se levantó con cuidado de no despertarlo, tomó una bata de sed