Olívia casi se atragantó con el jugo.
—¡Laura! —protestó entre risas, con el rostro enrojeciendo levemente.
La otra solo arqueó una ceja, apenas disimulando la provocación.
—Ay, vamos, sé sincera —insistió, divertida—. Con esa carita de mujer contenida, apuesto a que eres un huracán cuando te sueltas. ¿Y ese tatuaje atrevido? Estoy segura de que mi hermano se volvió loco por él. Hasta en eso combinan. Liam debe de ser un romántico bastante travieso.
Olívia rió, nerviosa, negando con la cabeza.