El ambiente se congeló por un instante. Todos dirigieron la mirada hacia la entrada del salón.
Una mujer hermosa apareció con la seguridad de quien dominaba cada espacio que pisaba. El cabello pelirrojo caía suelto sobre los hombros, el vestido negro marcaba una silueta elegante y la sonrisa llevaba una peligrosa mezcla de encanto y desafío. Sus ojos, iguales a los de Liam, brillaban con esa insolencia que ni el tiempo ni la distancia parecían domar.
Por un segundo, nadie dijo nada… hasta que L