Liam la observaba en silencio, analizando cada palabra con aquella mirada atenta e indescifrable.
—Dios mío, tú y Liam realmente hacen una pareja perfecta —comentó Olga con sinceridad—. Asumiste responsabilidades desde muy joven y, aun así, hablas de lo que haces con pasión. Eso es raro hoy en día. —Hizo una pausa, sonriendo con ternura—. La mayoría de las chicas de tu edad solo piensa en disfrutar la vida, pero tú… tú construiste la tuya con propósito. Tus padres están de enhorabuena, querida.