Cerca del mediodía, la puerta de la habitación se abrió sin ceremonias. Laura entró equilibrando a un bebé en cada brazo.
—Con permiso. La administración de esta residencia recibió una queja formal porque la tía favorita de la casa todavía no conoció a los dos hombres más guapos de Manhattan. —Sonrió a los gemelos—. No le hagan caso, chicos. Claramente su tía llega tarde al evento más importante del año.
Laura miró la cama. Luego a Olivia. Después al lado vacío de la habitación.
—Salgo de la ma