Olivia le sostuvo la mirada. Sin retroceder.
—Porque ella vendrá. —Su mandíbula se tensó—. No tardará mucho en que los medios descubran que estás viva. No tardarán mucho en empezar a indagar en cada detalle de tu vida.
El silencio se hizo pesado entre ambos.
—Y cuando eso ocurra, no serán solo los periódicos los que hablen. Será la gente la que te juzgue. La que te señale. La que comente.
Su voz se volvió más baja. Más cortante.
—El apellido Bittencourt estará en todos los titulares.
Olivia sin