Habían pasado algunos días desde la tarde del entrenamiento en el gimnasio. Olívia seguía sintiendo náuseas frecuentes, lo que arrastraba su estado de ánimo hacia un cansancio constante. Sentada frente al tocador, aplicaba una ligera capa de base en el rostro para disimular el aspecto abatido. Aquella mañana tendría su primera consulta con el médico de la familia de Liam.
Mientras tanto, Ísis arreglaba la cama de Olívia con calma, lanzándole miradas atentas entre un ajuste y otro de las sábanas