Olívia preguntó de inmediato, con la voz temblorosa, pero urgente. El silencio que llegó antes de la respuesta… fue cruel.
—Lo encontraron… —comenzó el policía, midiendo cada palabra— en estado grave.
El aire abandonó los pulmones de ella de golpe.
—¿Grave…? —repitió, con los ojos ya llenándose de lágrimas— ¿cómo que grave?
El policía dio un paso al frente. Meredith se movió en sus brazos, pero Olívia apenas lo notó.
—Sufrió un ataque.
La palabra cayó como un golpe brutal.
—No… —susurró Olívia,