Se apartó, dirigiéndose hacia la habitación. Pero aun así la miró una última vez antes de desaparecer.
Minutos después… Alex volvió. Más relajado. Pero todavía cargando aquella tensión silenciosa en la mirada. Se detuvo. En el mismo instante.
Ísis estaba sentada a la mesa. La bata había quedado atrás. Su cuerpo se mostraba con seguridad… belleza… confianza. Las piernas cruzadas sobre la silla, la mirada fija en él. Esperándolo. El aire cambió. Otra vez.
Alex no dijo nada durante un segundo. Sol