Los ojos de Ísis se abrieron de par en par.
—¿Comisaría? —preguntó, sujetándole el brazo—. ¿Es algo sobre nuestros amigos?
Alex llevó la mano al rostro de ella con ternura.
—No es sobre nuestros amigos —dijo con calma—. Es sobre el abogado que intentó destruirnos.
Respiró hondo.
—Está preso.
Ísis se quedó inmóvil por un segundo.
—¿Qué? —preguntó, llevándose la mano a la boca.
Alex siguió sosteniendo su mano.
—Descubrí todo. Las mentiras que envió ese día, las manipulaciones, las amenazas, los p