Laura asintió, sosteniendo su vientre con cuidado. La enfermera empujó la silla. Mientras avanzaban por el pasillo, Laura murmuraba en voz baja:
— Por favor… Dios mío, no permitas que pierda a nuestro bebé… no voy a soportar ese dolor otra vez.
La llevaron rápidamente a la sala de exámenes. Los médicos realizaron todos los procedimientos necesarios: evaluación clínica, pruebas y una ecografía para comprobar el estado del bebé.
Minutos después, el sonido fuerte y constante del latido del corazón