La luz suave de la mañana se filtraba a través de las cortinas claras del dormitorio, derramando un brillo cálido por toda la habitación. El silencio de la terraza era reconfortante, interrumpido solo por el leve rumor de la ciudad que empezaba a despertar allá abajo.
La puerta se abrió despacio. Isis entró con cuidado, equilibrando una bandeja de desayuno en las manos. A su lado, caminando con ese paso elegante y curioso, venía Duck, el perro, que parecía saber ya que aquel momento era especia