La tienda infantil estaba bañada por una luz suave y delicada. Tonos pastel llenaban el ambiente: rosa pálido, lila, blanco y pequeños detalles dorados. Vestidos delicados se exhibían en maniquíes infantiles, con faldas amplias de tul, bordados de perlas y lazos impecables.
Laura caminaba despacio entre los percheros. En las manos sostenía un vestido blanco con detalles de encaje. Pasó los dedos por la tela suave y sonrió para sí misma.
—Ay, Luna… —murmuró bajito, acariciando con ternura la fal